Propósito para enero 2016

Natalia Gómez del Pozuelo/ enero 19, 2016/ Blog/ 0 comments

Como decíamos al principio de año, nuestro propósito es que todos encontremos un lugar de paz en nuestro día a día.

Queremos ayudar(n)os a “aterrizar“ ese propósito a lo largo de los próximos 12 meses. Para aquellos que han hecho alguno de los siguientes propósitos para 2016:

  • Aprender a meditar
  • Buscar un curso de meditación o una meditación guiada
  • Disminuir el estrés
  • Tener más tiempo para uno mismo y para los seres queridos
  • Ir más despacio

 

¿Por dónde podemos empezar?

Lo mejor es comenzar con algo muy fácil, como por ejemplo: buscar el momento en tu día a día.

Si queremos buscar un rincón de paz necesitamos buscarle su sitio en espacio y en tiempo. Cada uno que busque la cantidad de tiempo que pueda (al menos 15 minutos). Yo, el mejor momento que había encontrado es por la mañana; una hora antes de empezar mi jornada, hiciera lo que hiciera. Ahora, en cambio, lo intercalo en el paseo de la tarde. Y hay días que antes de cenar. En función de la rutina de cada uno, se puede hacer en un momento u otro del día.

Empieza simplemente por no hacer nada en ese rato, apaga el móvil, colócate en una posición cómoda y deja vagar los pensamientos. No trates de evitarlos, ni de hacer nada, sólo observa a tu mente, por dónde anda, en qué temas se engancha.

Éste sería el propósito de enero: buscar un rato de silencio en nuestro día a día. Puede parecer que es una pérdida de tiempo pero está demostrado científicamente que meditar tiene enormes beneficios para la salud, y aunque pensemos que estamos perdiendo el tiempo, en realidad lo estamos ganando.

Como dice Covey en su libro Los siete hábitos de la gente altamente efectiva, “había un hombre en el bosque que llevaba más de cinco horas cortando un árbol con una sierra cuando es preguntado sobre lo que hace. Contrariado e impaciente, contesta que está cortando un árbol, hecho que le parece obvio, cuando la otra persona le sugiere que descanse unos minutos y afile su sierra. El talador le contesta enfáticamente: “No tengo tiempo para afilar la sierra. Estoy demasiado ocupado aserrando.””

Es precisamente lo que nos pasa con nuestro cuerpo y nuestra mente, estamos tan ocupados, que no nos ocupamos de su “mantenimiento”. El no hacer nada, el meditar o practicar yoga, nos descansa incluso más que el sueño y hace que seamos más precisos en el resto de actividades.

Disfruta de tu rato diario de silencio este mes.

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